Sociedad holding y empresa familiar

Siguiendo a un Catedratico de Empresa Familiar del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), el propósito definitorio de la estrategia de la sociedad Holding podría estar compuesto por los siguienes puntos:

No debe ser un inversionista pasivo

Tiene que intervenir activamente en la contratación, sucesión y formación del personal de dirección, así como en la financiación y el control de los resultados de explotación de las compañías.

Llevará a cabo estos cometidos exclusivamente mediante la participación activa en los consejos de administración y en los comités clave y, como último recurso, hará uso de las prerrogativas que le conceden su condición de accionista en cuanto a la constitución de los consejos de administración.

Asegurar las condiciones para el crecimiento

Es cometido del «holding» asegurar que las compañías mantengan condiciones apropiadas para crecer de forma continua. Contratar los mejores directivos y miembros del consejo de administración (la mayor parte de éstos serán ajenos a la familia y deberán contar con la preparación idónea y con un notable historial profesional). Conseguir unos resultados de explotación de acuerdo a lo presupuestado.

Es cometido del «holding» es asignar fondos a los diversos proyectos, para lo cual deberá tener en cuenta las políticas establecidas en materia de riesgos, de liquidez y de énfasis en los negocios principales. Deberán trazarse políticas para que -salvo en circunstancias especiales- las compañías filiales puedan retener un mínimo del 50% de los beneficios anuales netos para financiar su crecimiento y mejora. La cartera de inversiones debe servir para cuatro propósitos.

  • El primer propósito, son colocaciones a muy corto plazo de los excedentes temporales de tesorería.
  • El segundo, serán colocaciones a plazos mayores, en activos financieros de rendimiento y fácil venta, entre los que se incluirán algunas acciones de calidad, como «fondo de liquidez» para invertir en otras empresas de la familia, y para adquirir acciones en poder de parientes que deseen venderlas y no encuentren otro familiar dispuesto a comprarlas. Dicho fondo puede constituirse mediante el aporte de una suma determinada o de un porcentaje de los beneficios anuales, y debe hacerse antes de que surja la necesidad de recurrir a él.
  • El tercer propósito, es contar con activos financieros para proporcionar ingresos a las personas de la familia, en particular a aquellas de la generación mayor, en años en que la empresa principal no marcha bien o que, por algún motivo, no sea posible el pago de dividendos. Por eso deben ser activos financieros de calidad, que permitan lograr un equilibrio entre el crecimiento a largo plazo, la protección contra la inflación y la percepción de ingresos con regularidad. (Por ejemplo, inflación más el 3% una vez deducidos los impuestos, con los correspondientes parámetros de diversificación y riesgo.)
  • El cuarto propósito, es reforzar los «cimientos» económicos de la familia mediante una o dos inversiones que ofrezcan oportunidades inusualmente atractivas, pero que, a la vez, sean más arriesgadas que lo habitual. Esta será una actividad muy restringida de la cartera de inversiones, y quedará limitada al 2 ó 3% de dicha cartera, o al 50% de las ganancias obtenidas de actividades similares anteriores, según qué cifra fuese la menor de ambas. Las actividades mencionadas pueden, además, asegurar que los administradores del «holding» permanecen atentos a las novedades del mercado.

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